La apariencia también puede descansar
Tal vez has mantenido una versión de ti que no admite días comunes. Debes parecer feliz, productivo, seguro o agradecido. Cuando no te sientes así, preparas una explicación o intentas ocultarlo. Puedes terminar dedicando más atención a cómo se ve tu vida que a cómo la estás viviendo.
Darte espacio puede comenzar con algo sencillo: no publicar una experiencia, admitir que hoy no tienes mucho que contar o vestirte de una manera que te resulte cómoda. No hay superioridad en hacerlo. Tampoco necesitas convertir la sencillez en otra imagen que impresione.
Puedes disfrutar la belleza, el éxito y la visibilidad. La pregunta es si tienes libertad para elegirlos o sientes que debes sostenerlos aun cuando te están costando más de lo que quieres pagar. Esa respuesta puede cambiar según la situación.
Quizá parte del descanso consiste en permitir que algunas experiencias pertenezcan solamente al momento en que ocurren. Una comida agradable. Una conversación. Un trabajo bien hecho. Pueden ser compartidos, pero también pueden conservar su valor en la intimidad.
