¿Quién eres cuando nadie te está mirando?

PAGINA >>>>>>>>>>

Tal vez nunca has conocido a la persona con la que has vivido toda tu vida

Existe una paradoja que pocas personas advierten.

Podemos conocer perfectamente los gustos de nuestra pareja, recordar el cumpleaños de nuestros amigos, saber qué necesitan nuestros hijos y anticipar el estado de ánimo de quienes nos rodean. Sin embargo, muchas veces somos incapaces de reconocer qué está ocurriendo dentro de nosotros.

Sabemos cuándo alguien más está triste, pero ignoramos nuestra propia tristeza.

Detectamos el miedo en los demás, pero negamos el nuestro.

Percibimos las máscaras ajenas con enorme facilidad, mientras protegemos las propias sin siquiera notarlo.

Quizá el mayor acto de amor que una persona pueda tener consigo misma no sea aprender a cambiar.

Quizá sea aprender a mirarse sin necesidad de juzgarse.

Porque mientras vivas peleando contra aquellas partes de ti que no aceptas, seguirás dividido por dentro.

Y nadie puede experimentar verdadera paz mientras vive en guerra consigo mismo.

Conocerte no significa descubrir únicamente tus virtudes.

También significa mirar aquello que has escondido durante años sin sentir la necesidad de condenarlo.

Cada emoción tiene una historia.

Cada reacción tiene un origen.

Cada miedo intentó proteger algo importante.

Cada máscara apareció por una razón.

Comprender eso no justifica todo lo que hacemos, pero sí nos permite dejar de tratarnos como enemigos.

Y ese suele ser el primer paso hacia una transformación auténtica.

Deja una respuesta